Home Devocional ¿Es mala la ambición?

¿Es mala la ambición?

Usar puntuación: / 0
MaloBueno 
Juvenil - Devocional Juvenil
LEA: Colosenses 3:22-24
Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor… —Colosenses 3:23
¿Es mala la ambición? ¿Está mal tener empuje y esforzarse para ser el mejor? Puede ser. La diferencia entre la ambición correcta y la incorrecta es la motivación y el objetivo: si es para la gloria de Dios o para gloria personal.
En 1 Tesalonicenses 4:1, Pablo señala que los creyentes deben «agradar a Dios» con su vida. Para algunos, el deseo de agradarlo es una transformación instantánea generada en el momento de la salvación, mientras que para otros, esa transformación está repleta de inconsecuencias y vacilaciones. Ya sea que el cambio ocurra en forma instantánea o gradual, el creyente debe ambicionar las metas divinas, no las propias.
Por eso, en relación al trabajo, preguntamos: «¿Cómo me ayudará este cambio de trabajo a servir a los demás y glorificar a Dios?». La ambición espiritual se enfoca en el Señor y en los demás, y siempre considera los talentos que Él nos ha dado y cómo desea utilizarnos.
Pablo sugiere que trabajemos «con corazón sincero, temiendo a Dios» (Colosenses 3:22). Todo lo que hagamos en nuestro lugar de trabajo debe ser como un servicio para el Señor (vv. 23-24).
Glorificamos más a Dios y nos deleitamos más en su Persona cuando trabajamos con fervor y excelencia para Él, no para nosotros; cuando lo hacemos para servir al Señor y a los demás, no para beneficio personal… porque Él merece todo lo que somos y tenemos.
«Nos empequeñecemos al intentar ser grandes». —Eli Stanley Jones, misionero
 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

World's Top Web Hosting providers awarded and reviewed. Find a reliable green hosting service, read greengeeks review

Videos - Ministerio Juvenil

Blog Juvenil
Compañeros en las Aflicciones

2 Corintios 1:4-7 el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios. Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación. Pero si somos atribulados, es para vuestra consolación y salvación; o si somos consolados, es para vuestra consolación y salvación, la cual se opera en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros también padecemos. Y nuestra esperanza respecto de vosotros es firme, pues sabemos que así como sois compañeros en las aflicciones, también lo sois en la consolación.

Leer más...